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Nuestro enfoque, vuestro cuerpo

Desde siempre nos encargamos del restablecimiento del equilibrio. Lo hacemos no solo sin contrarrestar los normales procesos fisiológicos del organismo con el solo objetivo de eliminar los síntomas, sino enfrentándonos a las causas que están en la raíz y garantizando un alivio de las sintomatologías más comunes a través de un enfoque a 360°.

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Aparato urogenital femenino

El aparato urogenital femenino está compuesto por un complejo y delicado conjunto de Órganos que se encuentran muy cerca y que podemos dividir en dos grupos: el aparato genitalâ y el aparato urinario

Analizando anatómicamente el aparato genital, yendo desde la parte interna hacia la parte externa, lo primero que encontramos son lo ovarios, es decir, las gónadas femeninas, cuya función es producir y madurar la célula huevoâ (gameto femenino) y la secreción de hormonas sexuales. Los ovarios están conectados al Útero a través de las trompas de Falopio. El Útero es un Órgano que se encuentra entre la vejiga y el recto, formado por un grueso estrato muscular (miometrio) y por una mucosa interna (endometrio); su función es acoger a la célula huevo fecundada y permitir el desarrollo del feto. El endometrio se modifica cí­clicamente para que la célula fecundada se pueda anidar, si no hay fecundación la mayor parte de la mucosa se desprende (menstruación) para volverse a reconstruir en el ciclo sucesivo.

En la parte más externa se encuentra la vagina que parte desde el cuello del Útero y se abre en la vulva, es decir el conjunto de los genitales externos femeninos que comprenden el pubis o monte de Venus, los labios menores y mayores y el clí­toris

A la altura de la vulva se encuentra, además del clí­toris, el meato uretral, que es la parte más externa del aparato urinario. Las ví­as urinarias humanas están formadas por un conjunto de Órganos huecos que forman un “conducto” que inicia dentro del riñón y continúa a través de tubos delgados llamados uréteres (mayores y menores), llega hasta la vejiga y termina en la uretra que llega hasta la parte exterior.

Como todas las mucosas del organismo, también aquellas que revisten las paredes de los Órganos y de los conductos del tracto urogenital están colonizadas por una flora bacteriana benéfica que las protege de las agresiones de patógenos. Son muchos los factores que contribuyen a debilitar la flora bacteriana fisiológica de esta delicada zona antomica y que dan lugar a la proliferación de patógenos: el factor principal es una alimentación incorrecta rica en azúcares y carbohidratos, el abuso de fármacos, pero también el simple uso de jabones í­ntimos demasiado agresivos y ropa interior de materiales sintéticos y muy adherentes. Por la cercaní­a anatómica de los dos aparatos es fácil intuir que en caso de infección de uno de ellos, el otro sufra también las consecuencias.

Esta es la razón por la cual muchas veces, se pasa de una infección en el tracto urinario a una infección vaginal y viceversa. Resulta entonces de fundamental importancia, en primer lugar, preservar la flora bacteriana fisiológica con una alimentación adecuada, con jabones que respeten la mucosa de esta zona anatómica y que, al mismo tiempo, puedan prevenir la colonización de dicha zona por parte de patógenos, y en segundo lugar, en casos de infecciones, es importante contar con remedios naturales eficaces que resuelvan, en forma definitiva y sin efectos secundarios, los diferentes problemas que se presenten.

El tracto urinario es (y debe permanecer) estéril, excepto en la parte terminal de la uretra, donde, de hecho, dada la proximidad anatómica de la zona perianal, está presente una pequeña cantidad de bacterias. Estas permanecen en dicha localización un corto tiempo, ya que son arrastradas periódicamente fuera del organismo gracias a la acción mecánica de la corriente urinaria.
Sin embargo, si se dan las condiciones adecuadas (por ejemplo, baja inmunidad, higiene inadecuada, poca sudoración, alteración del pH urogenital, etc.), estas bacterias pueden proliferar y multiplicarse de modo que ya no pueden ser expulsadas por completo en la orina y permanecen en la uretra durante más tiempo, lo que les permite colonizar y subir hasta la vejiga, causando la infección.
De este modo se inicia la cistitis, con la inflamación de la mucosa afectada (desde la uretra hasta la vejiga) hasta provocar los síntomas inequívocos: ardor, polaquiuria (necesidad frecuente de orinar, con la emisión de pequeñas cantidades de orina), urgencia (impulso urgente y doloroso de orinar), dolor suprapúbico, orina turbia y, a veces, hematuria (sangre en la orina).

Las bacterias que pueden causar la cistitis son muchas y de diferentes familias, provienen principalmente de las heces y desde la zona perianal son capaces de ascender por el canal uretral. El principal responsable es la Escherichia coli (pero también Staphilococcus spp., Enterococcus, Proteus spp., Enterobacter spp. y Klebsiella), residente habitual del intestino y esencial en el proceso digestivo, pero que puede convertirse en patógena cuando su proliferación se convierte en incontrolada, una señal de disbiosis intestinal.
Todos estos microorganismos llegan a la uretra principalmente a través de la vía enterourinaria, es decir, que migran desde la zona perianal a la uretra. Por lo tanto, cuanto mayor sea la carga bacteriana intestinal oportunista y/o patógena, mayor es el riesgo de infecciones. La flora microbiana intestinal juega un papel fundamental en la predisposición de un individuo a la cistitis: la “disbiosis” de esta flora (un desequilibrio sustancial hacia una proliferación exagerada de microorganismos oportunistas y/o patógenos, a expensas de los beneficiosos), causada por un estilo alimenticio demasiado orientado a los alimentos refinados, la presencia de contaminantes en el agua, el uso/abuso de fármacos (especialmente, antibióticos), una combinación muy extendida en la población, es la principal razón para la alta frecuencia de cistitis.

Además de este importante factor que predispone a la cistitis, deben evaluarse otros parámetros.

Una higiene íntima demasiado frecuente o demasiado agresiva (detergentes íntimos a un pH demasiado alcalino o demasiado ácido con respecto al fisiológico de la mucosa)
Uso de ropa interior demasiado ajustada o de tejidos sintéticos
Abuso de fármacos (antibióticos, corticosteroides, métodos anticonceptivos y laxantes)
El envejecimiento causa desequilibrios hormonales (después de los 60 años en las mujeres, la incidencia de cistitis se incrementa en un 25-50 %)
El estrés
La presencia de problemas relacionados con el tracto urinario
Ausencia o escasa presencia de sustancias protectoras llamadas «glucosaminoglucanos» (GAG) en la mucosa del tracto urinario inferior (por razones genéticas o relacionadas con el estilo de vida) cuya función es evitar la adhesión de bacterias patógenas a las paredes de la uretra y la vejiga.
La cistitis es un problema que afecta sobre todo a las mujeres: 1 de cada 2 mujeres ha sufrido o sufrirá cistitis al menos una vez, mientras que en la población masculina, la incidencia es de 1 de cada 10.

El motivo principal de la diferente incidencia entre los sexos se debe a una causa de carácter puramente anatómico: la longitud de la uretra de la mujer es solo de 3-4 cm, mientras que la del hombre es de 13-16 cm. La pequeña longitud de la uretra, asociada a la proximidad de su salida a la zona perianal, facilita el paso de los gérmenes intestinales, que pueden acceder fácilmente a la vejiga. En segundo lugar, la cercanía anatómica al aparato genital convierte a la vejiga en sensible a “traumas” mecánicos que afectan a la vagina (exámenes ginecológicos, relaciones sexuales).
Incluso el uso de dispositivos anticonceptivos mecánicos (diafragma y DIU) y cremas espermicidas (alteran el pH vaginal y, por lo tanto, su flora fisiológica) son factores que pueden desencadenar una cistitis. Finalmente, incluso los cambios hormonales femeninos pueden ser causa de aparición de cistitis: los estrógenos tienen, de hecho, un papel protector, porque favorecen la tonicidad de los tejidos y de la mucosa, el pH fisiológico y la adecuada colonización de la flora defensiva que impiden la invasión de gérmenes patógenos.

Asimismo, el ciclo menstrual, los anticonceptivos orales y la menopausia representan contextos disruptivos para el ambiente urogenital y pueden favorecer la infección del tracto urinario.
El ambiente vaginal ácido y la flora fisiológica vaginal (lactobacilos de Döderlein) ejercen una acción protectora natural, pero, si se reducen estas defensas, se favorece la colonización de los patógenos.

La cistitis se presenta de formas diversas: el momento de máxima expresión de los síntomas característicos se llama «cistitis aguda» (en el 80 % de los casos provocada por la bacteria Escherichia coli). En el 20-40 % de los casos, después del primer episodio agudo, el paciente podrá presentar «recidivas de la infección», sobre todo, si la fase aguda no se trata adecuadamente.
Este tipo de cistitis se denomina «cistitis recidivante/crónica con repetidos episodios agudos» y la causa de las recidivas es la presencia de una gran cantidad de bacterias oportunistas y patógenas en las heces (sobre todo, Escherichia coli), debida seguramente al uso de antibióticos y el empeoramiento de la disbiosis intestinal. Si además el paciente presenta inmunodepresión y un terreno uretral ya comprometido por infecciones precedentes, en un año puede sufrir hasta 5-6 episodios de cistitis aguda.

Por último, se pueden producir frecuentes episodios de cistitis aguda, incluso muchas veces al año, sin causas aparentes: esta presentación clínica se denomina «predisposición a episodios frecuentes de cistitis» y entre sus causas, se debe investigar la ausencia o escasa presencia del revestimiento protector de los glucosaminoglucanos (GAG). La falta de acción protectora de las mucosas frente a los gérmenes, por razones genéticas o por infecciones repetidas tratadas incorrectamente, genera fragilidad y susceptibilidad a la colonización bacteriana, con la consiguiente aparición de cistitis agudas muy frecuentes.

El tratamiento de la cistitis con la medicina convencional

La medicina convencional prevé el tratamiento antibióticos, principalmente, con penicilina, cefalosporinas de cualquier generación, quinolonas, etc. sin prestar atención a sus efectos secundarios graves, como náuseas, vómitos, diarrea, dolores de cabeza y fotosensibilidad; el daño principal se debe al inicio de un verdadero círculo vicioso de disbiosis intestinal y la aparición de resistencia bacteriana.
La flora bacteriana intestinal fisiológica se agota por el tratamiento antibiótico y esta disbiosis favorece a las bacterias patógenas que colonizan la mucosa y crean un terreno «ideal» para sucesivas infecciones y, por lo tanto episodios agudos.
Por consiguiente, el tratamiento antibiótico resuelve solo temporalmente los síntomas, pero no elimina la causa de la cistitis, o disbiosis; de hecho, contribuye a agravarla. La aparición de resistencia bacteriana, a su vez, contribuye al aumento de especies microbianas que se vuelven resistentes a los antibióticos comunes por mutación, y dichos antibióticos posteriormente son ineficaces (se estima que el 25 % de las mujeres tratadas con estos fármacos en el primer episodio de cistitis aguda, presentará como mínimo otros tres episodios de cistitis al año).
Para evitar la creación de situaciones «más antibióticos = más cistitis» y romper este círculo vicioso, la naturaleza puede ser de gran ayuda gracias a la extraordinaria acción antibiótica selectiva del extracto de semillas de pomelo (GSE).

La naturaleza te ayuda en la resolución de la cistitis.

El enfoque natural y eficaz

La cistitis es una inflamación de las mucosas de la uretra y de la vejiga que provoca los inconfundibles síntomas: ardor, polaquiuria (necesidad frecuente de orinar, con emisión de una escasa cantidad de orina), urgencia (sensación urgente y dolorosa de orinar), dolor suprapúbico, orina turbia y, en ocasiones, hematuria (sangre en la orina).
Las bacterias implicadas principalmente en esta infección (Escherichia coli, Staphylococcus spp., Enterococcus, Proteus spp., Enterobacter spp., Klebsiella) proceden de las heces con una carga alta por la «disbiosis» del tracto intestinal causada por un estilo de alimentación demasiado orientado a los alimentos refinados, la presencia de contaminantes en el agua y el uso/abuso de fármacos (especialmente, antibióticos).

Afecta sobre todo a las mujeres y otros factores predisponentes son: una higiene íntima demasiado frecuente o demasiado agresiva, el uso de ropa interior demasiado apretada o de tejido sintético, la edad avanzada que causa desequilibrios hormonales, el estrés, los problemas relacionados con el tracto urinario y la ausencia o escasa presencia en la mucosa del tracto urinario inferior de sustancias protectoras llamadas «glucosaminoglucanos» (GAG). En el 20-40 % de los casos, después del primer episodio agudo, el paciente sufre «recidivas de la infección», sobre todo, si la fase aguda se trata con antibióticos que empeoran la «disbiosis» intestinal.

Para evitar una situación «más antibióticos = más cistitis» y romper este círculo vicioso, la naturaleza puede ser de gran ayuda gracias a la extraordinaria acción antibiótica selectiva del extracto de semillas de pomelo (GSE).

GSE y cistitis

La eficacia antimicrobiana del extracto de semillas de pomelo y su rápida acción, combinada con la característica única y exclusiva de no afectar significativamente la flora microbiana intestinal, como se ha confirmado en un estudio publicado en el “Journal of Orthomolecular Medicine” Vol.5, Nº 3, de 1990, le convierten en recurso verdaderamente extraordinario para controlar la proliferación patógena de más de 800 cepas bacterianas.
Entre ellas, también Escherichia coli, Streptococcus faecalis y Proteus spp., los principales responsables de la cistitis, como se ha demostrado en laboratorios y centros de todo el mundo, incluida Italia.
Mientras que de manera selectiva no afecta a las bacterias beneficiosas de nuestro cuerpo, el GSE no empobrece la flora intestinal fisiológica, lo que finalmente agrava la disbiosis. También es inocuo, característica muy rara, es decir, no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios y no interacciona con otros medicamentos.

Puesto que va a desarrollar su acción bactericida solamente contra las bacterias patógenas, el GSE puede considerarse como un remedio absolutamente extraordinario y completamente natural para la cistitis, indispensable tanto en los episodios agudos como para romper el círculo vicioso y evitar recidivas y reinfecciones.

Por las razones mencionadas anteriormente, el GSE es el punto cardinal de un abordaje extraordinariamente eficaz para la resolución definitiva de los tres tipos de cistitis: con respecto a la rápida resolución de los episodios agudos, representa un recurso que confiere concentraciones «importantes» de los principios funcionales (en la primera fase del tratamiento de la cistitis de primer episodio agudo y del tratamiento de la cistitis crónica/recidivante con repetidos episodios agudos).

Si, por otra parte, desea consolidar los resultados alcanzados, impedir a largo plazo las recidivas y prevenir ulteriores manifestaciones agudas, representa un remedio que prevé concentraciones «adecuadas» de los principios funcionales (segunda fase del tratamiento de la cistitis con un único episodio agudo; segunda y tercera fase del tratamiento de la cistitis crónica/recidivante con episodios agudos repetidos; primera fase del tratamiento de la cistitis con predisposición a episodios frecuentes).

Todas estas soluciones posibles combinan el GSE a otros principios funcionales vegetales en completa sinergia a través de un mecanismo de acción dirigido a:

  1. Neutralizar por vía sistémica las bacterias responsables de infección, favorecer la diuresis y disminuir la inflamación, gracias al empleo de principios funcionales en concentraciones «importantes» para una rápida resolución.
  2. Proseguir con la utilización de los principios funcionales en concentración «adecuada» para consolidar los resultados y prevenir eficazmente las recidivas.
  3. Favorecer la recolonización de la flora bacteriana intestinal fisiológica.
  4. Favorecer, a través de un cuidadoso programa de higiene, el restablecimiento del natural equilibrio «autodefensivo» de la mucosa genitourinaria.


Este enfoque, asociado como siempre a un sano estilo de vida (en el ámbito alimenticio y en otros ámbitos) prevé la utilización de remedios naturales que, por tradición popular y confirmados por estudios recientes, representan una oportunidad para alcanzar la solución.

1. Neutralizar por vía sistémica las bacterias responsables de infección, favorecer la diuresis y disminuir la inflamación, gracias al empleo de principios funcionales en concentraciones «importantes» para una rápida resolución.

La naturaleza puede ayudarte con

Extracto de semillas de pomelo (750,00 mg/6 comp): como ya se ha evidenciado, los resultados obtenidos sobre la eficacia del extracto de semillas de pomelo (GSE) contra más de 800 cepas bacterianas, incluidas las que causan la cistitis, unidos a las múltiples aplicaciones sobre el campo, confirman que el GSE es el remedio de elección para todos los tipos de cistitis. La asociación con otros principios funcionales específicos, por vía oral/sistémica, complementan la eficacia y la rapidez de acción del GSE.

Uva ursina (1200,00 mg/6 comp): Arctosatphylos uva ursi es una planta de la familia de las Ericaceae, originaria de la región circumboreal, en particular, Canadá, Estados Unidos, Cáucaso y Siberia. Se utiliza el extracto seco de las hojas, rico en glucósidos, arbutina y metilarbutina.
Estos componentes del fitocomplejo se escinden y activan mediante procesos metabólicos por enzimas específicas; en particular, se ha observado que la arbutina tiene una acción desinfectante específica del tracto urinario. La integridad del fitocomplejo presenta una eficacia desinfectante muy superior a la de la arbutina sola; por esto se utiliza la planta entera. Como actividades adicionales se cuentan la antiséptica y la diurética.

Brecina (600,00 mg/6 comp): Calluna vulgaris es una planta que pertenece a la familia de las Ericaceae, originaria de Europa, Rusia y Asia Menor. Recientemente se ha reconocido que el fitocomplejo de los arbustos posee propiedades saludables para el tratamiento de las infecciones urogenitales por su acción desinfectante. La ericina, el principio activo que caracteriza a esta planta, tiene una acción antiinflamatoria y sedante-analgésica indispensable en el caso de cistitis ya que alivia el dolor abdominal y púbico que acompaña a los episodios agudos de esta infección.

Pilosella (450,00 mg/6 comp): Hieracium pilosella es una planta que pertenece a la familia de las Asteraceae, original de Europa y Asia occidental. Rica en hidroxicumarinas, flavonoides y taninos, ejerce una acción antiinflamatoria y diurética, especialmente gracias a la presencia de flavonoides, que son esenciales en el tratamiento de la cistitis porque permiten la rápida eliminación de los compuestos nitrogenados y clorados por vía urinaria. Gracias a la cumarina puede desarrollar una acción antibiótica natural complementaria a la del GSE.

Gatuña (360,00 mg/6 comp): Ononis spinosa es una planta que pertenece a la familia de las Fabaceae leguminosas, originaria de Europa, sobre todo de las costas del Mediterráneo. Sus raíces y rizomas son ricos en glucósidos isoflavónicos, triterpenos y sitosteroles. Estos últimos, los sitosteroles, en particular, la onocerina, que tiene una estructura similar a los esteroides, posee una acción antiinflamatoria. Además, este extracto tiene una actividad diurética suave gracias a la presencia de isoflavonas.

El vehículo ideal de estos principios funcionales naturales en concentraciones «importantes» es el comprimido por vía oral.

2. Continuar con la utilización de los principios funcionales en concentraciones «adecuadas» para consolidar los resultados y la eficaz prevención de recidivas.

La naturaleza puede ayudarte con:

Extracto de semillas de pomelo (600,00 mg/6 comp): como ya se ha evidenciado, los resultados obtenidos sobre la eficacia del extracto de semillas de pomelo (GSE) contra más de 800 cepas bacterianas, incluidas las que causan la cistitis, unidos a las múltiples aplicaciones sobre el campo, confirman que el GSE es el remedio de elección para todos los tipos de cistitis. La asociación con otros principios funcionales específicos, por vía oral/sistémica, complementan la eficacia y la rapidez de acción del GSE.

Uva ursina (810,00 mg/6 comp): Arctosatphylos uva ursi es una planta de la familia de las Ericaceae, originaria de la región circumboreal, en particular, Canadá, Estados Unidos, Cáucaso y Siberia. Se utiliza el extracto seco de las hojas, rico en glucósidos, arbutina y metilarbutina. Estos componentes del fitocomplejo se escinden y activan mediante procesos metabólicos por enzimas específicas; en particular, se ha observado que la arbutina tiene una acción desinfectante específica del tracto urinario. La integridad del fitocomplejo presenta una eficacia desinfectante muy superior a la de la arbutina sola; por esto se utiliza la planta entera. Como actividades adicionales se cuentan la antiséptica y la diurética.

Brecina (450,00 mg/6 comp): Calluna vulgaris es una planta que pertenece a la familia de las Ericaceae, originaria de Europa, Rusia y Asia Menor. Recientemente se ha reconocido que el fitocomplejo de los arbustos posee propiedades saludables para el tratamiento de las infecciones urogenitales por su acción desinfectante. La ericina, el principio activo que caracteriza a esta planta, tiene una acción antiinflamatoria y sedante-analgésica indispensable en el caso de cistitis ya que alivia el dolor abdominal y púbico que acompaña a los episodios agudos de esta infección.

Pilosella (450,00 mg/6 comp): Hieracium pilosella es una planta que pertenece a la familia de las Asteraceae, original de Europa y Asia occidental. Rica en hidroxicumarinas, flavonoides y taninos, ejerce una acción antiinflamatoria y diurética, especialmente gracias a la presencia de flavonoides, que son esenciales en el tratamiento de la cistitis porque permiten la rápida eliminación de los compuestos nitrogenados y clorados por vía urinaria. Gracias a la cumarina puede desarrollar una acción antibiótica natural complementaria a la del GSE.

Gatuña (180,00 mg/6 comp): Ononis spinosa es una planta que pertenece a la familia de las Fabaceae leguminosas, originaria de Europa, sobre todo de las costas del Mediterráneo. Sus raíces y rizomas son ricos en glucósidos isoflavónicos, triterpenos y sitosteroles. Estos últimos, los sitosteroles, en particular, la onocerina, que tiene una estructura similar a los esteroides, posee una acción antiinflamatoria. Además, este extracto tiene una actividad diurética suave gracias a la presencia de isoflavonas.

También en este caso, el vehículo ideal de estos principios funcionales naturales en concentraciones «adecuadas» es el comprimido por vía oral.

3. Favorecer la recolonización de la flora bacteriana intestinal fisiológica.

La naturaleza puede ayudarte con

La supercepa de Lactobacillus acidophilus: Lactobacillus acidophilus es el antagonista fisiológico de la cándida en el intestino delgado; cuando el intestino delgado está lleno de colonizadores acidófilos, no hay lugar para una proliferación patógena de la cándida. La supercepa de Lactobacillus acidophilus es el fruto de una cuidadosa selección de unas 200 cepas conocidas de Lactobacillus acidophilus diferentes; esta supercepa ha demostrado una particular predisposición a inhibir las infecciones de micetos, incluida la cándida.
Puede resultar útil para la persona con una excesiva proliferación de hongos (resistente y recidivante). Las particularidades de la supercepa elegida son:
Seguridad de uso: es una cepa originaria del tracto intestinal humano (sucesivamente desarrollada en cultivos adecuados, completamente exenta de alérgenos) aprobada por la EFSA (European Food Safety Authority).
Óptima supervivencia en el ambiente ácido del estómago. Se ha demostrado en estudios que más del 90 % de L. acidophilus supera indemne la barrera gástrica y la de los ácidos biliares; las cápsulas no requieren gastroprotección.
La adhesión a la mucosa intestinal. La estrecha afinidad de la cepa con las células de la mucosa intestinal obstaculiza la radicación de los microbios y determina un contacto prolongado con el tejido linfoide de las mucosas (GALT, Gut-Associated Lymphoid Tissue), lo que favorece la modulación de la respuesta inmunitaria.
La inhibición de agentes patógenos. L. acidophilus, gracias a su capacidad de producir ácido láctico, aumenta el nivel de acidez del intestino inhibiendo el crecimiento de patógenos, tanto de los responsables de las infecciones uroginecológicas (Escherichia coli, Proteus, Enterococcus, Candida) como de Salmonella y Staphylococcus.
La resistencia natural a los antibióticos, confirmadamente no transmisible. Lo que hace a esta supercepa exclusiva es su resistencia intrínseca a los antibióticos. Los estudios han demostrado que su crecimiento no es inhibido por la toma de antibióticos y que tiene una buena resistencia frente a las principales categorías de antibióticos utilizados.
Tal resistencia es una característica natural e intrínseca de la cepa misma, no adquirida y como tal, no transmisible a otras cepas microbianas; esta resistencia natural tiene una fundamental importancia, ya que garantiza todas las propiedades beneficiosas del prebiótico con la seguridad absoluta de la no transmisibilidad de la resistencia a otras cepas bacterianas potencialmente peligrosas. Asimismo se ha demostrado una resistencia similar de la supercepa frente a diferentes tipos de FANS. Por lo tanto, L. acidophilus es seguro y eficaz incluso si se recurre a una obligada ingesta de fármacos.
Extremado valor del sobrenadante. L. acidophilus crece en un medio de cultivo de naturalmente libre de alérgenos, por lo que también puede ser liofilizado. Útil por su riqueza en compuestos antimicrobianos, vitaminas, enzimas, antioxidantes e inmunoestimulantes y también como una barrera natural para la supervivencia de los lactobacilos y la formación de colonias en el intestino.
Ausencia de alérgenos: derivados de la leche, de soja y del gluten.
Cápsulas 100 % vegetales, sin trazas de gelatina animal.

Oligofructosacáridos: fibra prebiótica particularmente útil para promover la colonización intestinal adecuada por la flora fisiológica y contrarrestar indirectamente la proliferación intestinal de cándida.

El mejor vehículo para la toma oral de estos principios funcionales es en forma de cápsulas, 100 % vegetales. Cada cápsula contiene una cantidad declarada de células vivas de Lactobacillus acidophilus superior a 10 billones.

El almacenamiento ideal es el interior de una caja con alta actividad desecante, lo que le permite mantener en el tiempo una humedad relativa inferior al 10 %, lo que permite un óptimo mantenimiento de la viabilidad de la supercepa durante todo el período de validez.

Se aconseja encarecidamente esta integración, tanto para la prevención como para la resolución, en una única solución diaria.

4. Favorecer, a través de un preciso programa de higiene, el restablecimiento del equilibrio natural «auto defensivo» de la mucosa genitourinaria.

La naturaleza puede ayudarte con

Extracto de semillas de pomelo: como ya se ha evidenciado, los resultados obtenidos sobre la eficacia del extracto de semillas de pomelo (GSE) contra más de 800 cepas bacterianas, incluidas las que causan la cistitis, unidos a las múltiples aplicaciones sobre el campo, confirman que el GSE es el remedio de elección para todos los tipos de cistitis. La asociación con otros principios funcionales específicos, por vía oral/sistémica, complementan la eficacia y la rapidez de acción del GSE.

Caléndula: pertenece al género de las Asteraceae, es originaria de Europa, África del Norte y Oriente Medio. Constituye un importante emoliente, desinfectante y antiflogístico para piel y las membranas mucosas. Los poliacetilenos, ácidos fenólicos, polisacáridos y triterpenos saponósidos contenidos en la planta ejercen una acción antiinflamatoria, antiséptica y desinfectante, determinando al mismo tiempo la inducción de la actividad leucocitaria y, por tanto, una rápida curación de las inflamaciones.

Aloe vera: pertenece a la familia de las Aloeaceae, es una planta que prefiere los climas calientes y secos. Sus componentes característicos son los polisacáridos con notables propiedades emolientes, cicatrizantes y lenitivas a nivel de la piel y las mucosas. Su fitocomplejo es también rico en sustancias con actividad antiinflamatoria y analgésica, como sales minerales (como potasio, sodio, hierro, cobre y cromo), vitaminas A, B1, B2, B3, B6, B12, C y E, aminoácidos esenciales y no esenciales, ácidos orgánicos y fosfolípidos.

Lactobacillus sporogenes y L. acidophilus: para restablecer el equilibrio autodefensivo de la flora microbiana del ambiente vaginal, impidiendo la proliferación de bacterias patógenos a nivel de la mucosa de las partes íntimas.

Ácido láctico: el ácido láctico se produce naturalmente a nivel vaginal por parte de la flora microbiana en condiciones de equilibrio, induciendo fisiológicamente un pH vaginal de 5-5,5, valores óptimos para impedir el crecimiento de los patógenos y favorecer el equilibrio natural autodefensivo de la mucosa. El ácido láctico está asimilado para la regulación del pH fisiológico.

Para una acción directa a nivel de la mucosa vaginal, los principios funcionales descritos anteriormente se vehiculizan en una solución específica para lavados vaginales.
Se emplea una composición similar a la de la irrigación vaginal en una formulación adecuada para la limpieza fisiológica de las partes íntimas externas tanto de hombres como de mujeres. El extracto de semillas de pomelo, la caléndula y el ácido láctico se integran en una formulación en la que la limpieza fisiológica está garantizada por la presencia de un tensioactivo particularmente delicado, el lauril sarcosinato sódico, adecuado para su uso en las partes íntimas. La utilización de tal formulación está indicada tanto en afecciones urogenitales agudas o recidivantes como en la limpieza cotidiana preventiva de las partes íntimas.

Las asociaciones de los principios funcionales descritos anteriormente, indispensables para un enfoque resolutivo frente a la cistitis, pueden ser ulteriormente complementados con remedios específicos indicados para:

  • La limpieza, también fuera del hogar: puede utilizarse una solución de GSE, caléndula y ácido láctico para impregnar las toallitas higiénicas, envasadas en sobres individuales desechables, eficaces y apropiadas en cada situación.
  • La desodorización y limpieza especifica de las partes íntimas: GSE, caléndula, aloe, neem, ciclodextrinas y ácido láctico en una solución adaptada en un práctico aerosol sin propelentes.

CONSEJOS ALIMENTICIOS DURANTE EL TRATAMIENTO
DURACIÓN DE LA DIETA: AL MENOS, 40 DÍAS

ALIMENTOS QUE SE RECOMIENDA ELIMINAR

  • Azúcares: azúcar refinado (blanco, es decir, sacarosa), glucosa, maltosa, manitol, lactosa, galactosa, jarabe de arce, jarabe de ágave, miel, melaza, chocolate, mermeladas, cremas, flanes, caramelos, galletas rellenas, productos de repostería y pastelería en general, jarabes, zumos, helados, bebidas azucaradas, etc.
  • Cereales refinados: pan blanco, cereales refinados y harinas “blancas”.
  • Leche (y todos los lácteos, incluidos los yogures).
  • Carne (roja).
  • Comidas preparadas (envasadas, conservadas, refinadas).
  • Café.
  • Alimentos que produzcan intolerancia o alérgica.
  • Sales refinadas.
  • Bebidas alcohólicas.

ALIMENTOS PARA CONSUMIR CON MODERACIÓN

  • Carne blanca (orgánica).
  • Azúcar de caña integral (sólo si es indispensable). Como edulcorante, preferir malta de arroz, malta de trigo, malta de cebada, edulcorantes naturales obtenidos a partir de la germinación de cereales, peculiaridad que los convierte en un concentrado de minerales y vitaminas. La malta, a diferencia del azúcar de caña en bruto, se absorbe lentamente por el cuerpo y proporciona energía constante y continua, manteniendo la tasa glucémica casi uniforme. La germinación además contribuye a la formación de amilasa, la enzima que favorece la degradación del almidón, reduciendo la proporción que llega al intestino grueso sin digerir y, por lo tanto, minimizando el riesgo de fermentación.
  • Se aconseja también de evitar el exceso de cereales que contienen gluten: trigo, cebada, avena, kamut, cebada, centeno y derivados.
  • Té común y té verde.

ALIMENTOS QUE ES PREFERIBLE CONSUMIR

  • Frutas y verduras ecológicas de temporada por su notable acción antioxidante e inmunoestimulante.
  • Cereales integrales y semillas de cereales sin gluten: arroz, mijo, maíz, quinoa, amaranto, trigo sarraceno.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, judías, guisantes, soja, habas). Aceites de primera presión en frío (de oliva, cártamo, sésamo, cáñamo, lino, etc.).
  • Tofu, tempeh.
  • Pescados pequeños y de mar abierto (dorada, sardina, lubina, salmonete, caballa, etc.).
  • Semillas oleosas (de linaza, de calabaza, sésamo, de nueces, almendras y avellanas)
  • Sal integral.
  • Para el desayuno, preferir bebidas vegetales (“leche de soja, de mijo, de quinoa, de trigo sarraceno, de avena, de arroz, de arroz germinado, de almendras), té rojo, té kukicha (sin teína ni cafeína), los copos (de quinoa, de arroz, de trigo sarraceno), los inflados (de mijo, de arroz, de trigo sarraceno, de amaranto), yogur de soja. Algas (kelp).

ALIMENTOS ESPECÍFICOS QUE INTRODUCIR/INCREMENTAR EN CASO DE AFECCIONES

  • Zumo de arándano prensado en frío sin azúcar añadido. Las virtudes de los arándanos han encontrado hoy una explicación científica: los arándanos tienen compuestos únicos, derivados del tanino, que impiden el ascenso de las bacterias y la adhesión de estas a las paredes de la uretra y la vejiga.
  • Por la acción desintoxicante y el contenido de vitamina C: cítricos (en particular, el limón y pomelo), hinojo, apio, hortalizas pertenecientes a las crucíferas (rúcula, coliflor, repollo, brócoli, repollo morado, col, rábano, nabo, etc.), alcachofas, acelgas, achicoria, diente de león.
  • Por su riqueza en inulina (fibra que favorece el desarrollo de la flora intestinal beneficiosa): topinambo (además de la ya mencionada de achicoria y alcachofa).
  • Por las propiedades antimicrobianas y la simultánea riqueza de inulina: ajo, puerro, cebolla.
  • Legumbres. Para reforzar la salud de la vejiga y los riñones, preferir las judías azuki y su agua de cocción, sin sal, comúnmente llamada té de judías azuki, bebida apreciada en la macrobiótica ya que es capaz de neutralizar las infecciones de la vejiga y de los riñones; en Japón, las judías azuki, gracias a las múltiples propiedades saludables, son conocidas como “la reina de las judías”. La preparación del té de azuki es simple: 1 taza de judías azuki en 3 tazas de agua, hervir durante 90 minutos (beber medio vaso de agua de cocción al día, 4 días a la semana). Los azuki cocidos deben ser consumidos con muy poco aceite, una pizca de hierbas aromáticas y cúrcuma. Para facilitar la digestión, la cocción de legumbres secas va siempre precedida por una fase de remojo (las judías requieren de 4 a 6 horas) con un pedazo de alga kombu, de apio y laurel (de esta forma, además de intensificar su efecto digestivo, se aporta una óptima cantidad de sales minerales).
  • Por su riqueza de ácidos grasos poliinsaturados, como los omega 3 (ácido graso esencial conocido por la capacidad de neutralizar el estado inflamatorio): aumentar la ingestión de aceite de linaza, de cáñamo, etc.
  • Hierbas aromáticas: tomillo, romero, cebollino, mejorana.
  • Especies: cúrcuma, curry, canela.

BEBIDAS

Agua: beber al menos 2 litros de agua al día, a temperatura ambiente y fuera de las comidas, escogiendo agua con un residuo seco inferior a 50 mg/litro y con pH que se encuentre entre 6 y 7.
Bebidas: tisana, decocción, centrifugados, zumos de cítricos (particularmente, de pomelo), infusiones de hierbas, té de bancha (existen dos tipos: el hojicha, con un contenido mínimo de teína y el kukicha, sin teína), té rojo conocido como té rooibos: a diferencia del té negro y del té verde, naturalmente no tiene teína y se caracteriza por la presencia de sustancias naturales importantes para el organismo, como vitamina C, magnesio, fósforo, hierro, zinc y calcio (todas las bebidas deben ser consumidas al natural). Útil también el kéfir de agua (no azucarado), bebida fresca que apaga la sed y favorece la eubiosis intestinal.

CONSEJOS DE CARÁCTER GENERAL

No comer ni beber al menos 3/4 horas antes de acostarse, masticar cada bocado entre 30 y 50 veces, preferir alimentos crudos o cocidos al vapor (la temperatura superior a los 48 °C destruye las enzimas), no comer alimentos oxidados (por ejemplo, la fruta cuando empieza a oscurecerse). Reposar adecuadamente. Evitar el uso de fármacos (sobre todo, antibióticos, los cuales, por su acción de agotamiento que se ejerce sobre la flora microbiana intestinal, constituyen una de las principales razones por las cuales la cistitis a menudo tiende a ser recidivante).
Después de años y años de tratamientos antibióticos repetidos (lo que suele suceder casi siempre en casos de cistitis), es bueno saber que para salir de la espiral de la cistitis recidivante, será necesaria mucha atención a la alimentación y al estilo de vida, junto con la toma frecuente, incluso de forma preventiva en ciclos, de los remedios propuestos en esta guía. Cambiar frecuentemente la ropa íntima. Utilizar altas temperaturas y desinfectantes específicos para el lavado de la ropa íntima. Con el objetivo de evitar al máximo un ambiente caliente y húmedo, limitar el uso de ropa ajustada y tejidos sintéticos (preferir ropa de algodón puro) y secar cuidadosamente la piel y la mucosa.

Se aconseja el uso de preservativo o, como alternativa, una cuidadosa higiene íntima poscoital con el fin de evitar que el líquido seminal persista mucho tiempo en el interior de la vagina, en virtud de su efecto inmunosupresor y su capacidad para alterar el pH de las membranas mucosas genitourinarias. Evitar el uso de anticonceptivos mecánicos.

ACTIVIDAD FÍSICA

Superada la crisis aguda, durante la cual es bueno reposar el máximo posible, se aconseja practicar diariamente al menos 20-30 minutos de paseo. El cuerpo está hecho para moverse y para ser activo y, si no lo hacemos habitualmente, pagaremos las consecuencias. El movimiento es un valioso instrumento para descargar la tensión emocional, para favorecer el proceso de desintoxicación y para reforzar el sistema inmunitario. En la vida moderna parece como si no tuviéramos tiempo para la actividad física, pero, en realidad, nadie puede pensar que no la necesita, sobre todo, a causa de la vida actual, estresante y tóxica. Se aconseja siempre un ejercicio físico que sea adecuado a la edad.

PENSAMIENTO POSITIVO

La motivación positiva es lo que permite lograr los objetivos prefijados, entre los cuales también está el mejoramiento de la salud. Contrariamente, la negatividad es “veneno” ya que condiciona negativamente el cuerpo y la mente que están inextricablemente conectados, por lo que el «soma» (cuerpo) está intensamente influido por los pensamientos y las emociones. Cuando nos enfrentamos a un malestar o a algo que no nos gusta, que no nos hace estar bien, tendremos la oportunidad de repetirnos a nosotros mismos que “estaremos mejor”; día tras día, el problema se volverá una oportunidad para la transformación y el cambio.
Ahora las evidencias no dejan ninguna duda: ¡el pensamiento positivo realmente puede curar! Para una persona enferma puede ser difícil creer que estará bien, pero si se acepta la idea de «cada vez mejor», esto implica «un poco mejor que ayer». El subconsciente que registra este pensamiento se asegurará de que en realidad se predisponga a una mejora y el resultado alentador permitirá creer hasta que, finalmente, se pueda decir: «Estoy bien».
Por tanto, cada día encontraremos el tiempo para practicar el pensamiento positivo, para escuchar a nuestro cuerpo y amarnos, para nutrir sentimientos de gratitud y de apreciación. ¡Vivamos con pasión y comprometámonos con la vida, con el trabajo, con nuestros seres amados, con amor genuino! ¡Nosotros y solo nosotros somos los actores y directores de nuestra cotidianeidad!